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El caballero oscuro es un personaje íntimamente ligado a su hogar, tanto que Gotham no podría definirse sin el murciélago (y viceversa). Pensar en Batman es evocar a la penumbra, al crimen y a la noche en un entorno barroco e incluso con ciertos toques victorianos. Gotham es una extensión del héroe, de sus anhelos y sus convicciones. Gotham es el fin mismo en Batman.

La trilogía de Christopher Nolan en su intento por separarse del papel y esculpir una epopeya realista del cuento oscuro que protagoniza Batman desde su reinvención con Frank Miller, se olvidó premeditadamente de Gotham, de la ciudad clásica y se construyó una megalópolis más cercana a Metrópolis o a Chicago. En ese marco todo era más convincente, pero todos sabemos que era una exigencia del guion.

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Las cintas de Tim Burton enfocaron con acierto el toque recargado y corrupto de la ciudad, pero se excedía en las formas y en el histrionismo de los personajes que la poblaban. Rocksteady demostró ser inteligente con la perspectiva que debía ofrecerse de Gotham en Arkham City. La porción visible de la ciudad desplegaba múltiples entornos, diseños inspirados en épocas pasadas encastrados en un tiempo actual.

En Arkham Origins la fórmula se ha refinado y tenemos a mí entender una de las mejores versiones en movimiento de Gotham, sino es la mejor. Perderse por esos callejones mientras chimeneas humeantes dibujan la noche y nos encargamos de patrullar en busca de malhechores en un intento nulo de limpiar el lugar que Bruce Wayne ama. Esa sensación no se había tenido anteriormente en ningún título de Batman. Esta Gotham exhuma podredumbre, pero sin perder ese toque hortera que tienen algunos elementos y enemigos del universo del caballero oscuro.

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La adaptación es fiel a las líneas oscuras de Batman, a todas aquellas que potencian la faceta detectivesca de Wayne, el concepto existencial del personaje, su alter-ego y no olvidan que Gotham es otro de los personajes de la función. Si os gusta la genealogía de Batman y disfrutáis con el personaje de Bob Kane, Arkham Origins es imprescindible, pero por encima de todo regala una visión digna del lugar de trabajo de Batman.