¿Cuántos videojuegos habéis disfrutado durante los últimos años que revele total o parcialmente senos, nalgas, pubis, genitales o cualquier elemento erótico que corresponda al cuerpo de un ser humano, y en el que dicha parte no esté cercenada o sea parte del escenario gore del videojuego de terror de turno? Personalmente, se me ocurren pocos contextos donde se de el caso de que no se insinue la desnudez, sino que se muestre. De videojuegos comerciales hablando, por supuesto, sólo se me vienen a la cabeza God of War, The Witcher 3, Far Cry 3, Grand Theft Auto V. Eso, en cuanto a enseñar unos genitales definidos enmascarados tras unos glúteos caídos (Trevor) o unos senos sugerentes que se arremolinan sobre el protagonista en cuestión; tal vez, la hechicera y el brujo compartiendo cama.

Todos los mencionados son occidentales, región en donde las escenas de sexo son procedurales en relación al propio contenido del resto del videojuego. No hay demasiadas (tal vez en The Witcher 3 sea donde se den más), y las que hay lo son buscando la comedia del momento o, realmente, la excitación, pero no del jugador, sino del propio personaje protagonista que, como tantas otras veces, se rinde ante su propia pasión. Extrapolándolo, y para que se sentienda mejor, si el personaje mira a aquella de la que está enamorado, no se busca que nosotros nos enamoremos, sino hacernos entender que él siente algo por ella. En las relaciones sexuales y los momentos eróticos en los videojuegos de occidente, el objetivo es el mismo: nos quieren hacer entender la excitación del momento, la culpabilidad o la castidad, nos ofrecen la personalidad de un personaje y, dependiendo de la respuesta del nuestro ante ese ofrecimiento, cambia la perspectiva que tengamos sobre él, tanto en ese instante como en el resto del juego. Es, sin tener mayor relevancia, un momento más dentro del plano argumental.

Sin embargo, en el país nipón las cosas son diferentes en cuanto a la presencia de elementos sensuales dentro del grueso del videojuego. En general, no hay situaciones evidentes donde se de una relación sexual notoria, consentida y con todas las de la ley. Mientras que sabíamos que Geralt y Yennefer estaban, efectivamente, teniendo sexo de manera intensa, no lo podremos ver así de claro en ningún videojuego que beba y respire del Japón más clásico… pero, como no podía ser de otra manera, no pueden evitar el ecchi.

Neko Para

Para los que no estén acostumbrados a la terminología de anime/manga, el ecchi (al menos, bajo nuestra perspectiva occidental) es el uso y empleo de conductas habitualmente sexuales o imágenes bajo contenido sexual, pero que no implican de ninguna manera una relación sexual o la presencia de, exclusivamente, genitales y/o pezones. Todo lo demás está permitido, incluso aunque sean remanentes de la conducta sexual.

Por supuesto, no se reduce únicamente al anime/manga, pues los videojuegos están llenos de situaciones así, donde el ecchi impera y donde lo sexual intenta parecer que no lo es. Sin embargo, cuando un videojuego incluye el ecchi, en muchos de esos casos poco importa el género del videojuego en cuestión, pues el objetivo final es, por si no lo habíais supuesto, mostrar ‘parcialmente’ los desnudos. Y, tal y como es la sociedad japonesa, tendrán preferencia los desnudos femeninos casi exclusivamente (sólo se incluirán los del protagonista masculino si este: a) es desagradable a ojos de la audiencia, b) se utiliza para dar lugar a una situación de malentendido con una fémina).

Y es cierto: poco importa el género. Hasta el momento, se ha explotado el ecchi en casi cualquier género de videojuegos: shooters, beat ‘em up, lucha (2D y 3D), plataformas, dungeon-crawler, musicales, JRPG. El ecchi encaja allí donde lo insertes, sin importar el resto del contexto donde se presente.

Hay compañías que lo hacen mal, y te dan un producto aburrido donde el único atractivo es ver los diseños de los personajes protagonistas. Sin embargo, hay otras que se esfuerzan por darte una buena dosis del género en cuestión, aunque para llegar a ello se tenga que escalar por encima de tanto seno indispuesto. Los Senran Kagura o Blue Reflection son dos buenos ejemplos de que, apartando el fanservice, nos quedan juegos con una jugabilidad lo suficientemente atractiva como para, al menos, jugar un par de horas (y Blue Reflection tiene mucho más que eso). Agradezco que nos quieran vender buenos productos, aunque el relleno para ello sea tan dulce y espeso a la vez.

Neko Para

¿Cuándo nos damos cuenta de que un producto es lo suficientemente malo, puede que por desgana o porque sólo se ha hecho para enmascarar los desnudos, como para no merecer tanto nuestra atención como ‘los buenos’? Cuando los desnudos son una parte indispensable de la historia o de las mecánicas, pero no como en Senran Kagura, donde si las chicas se desnudan adquieren un plus de fuerza (entendiendo ‘desnudan’ como ‘muestran su ropa interior’), sino como en Omega Labyrinth, donde las recompensas de las batallas son tallas de sujetador. Cuanto más luchemos, más nos crecerán los pechos, cualidad física que luego nos resultará indispensable pues hay una serie de objetos que sólo serán desbloqueables si nos los metemos en el canalillo y los frotamos… ¿Veis a dónde quiero llegar? Otro popular (entre los adeptos al género, quiero decir) en esta cuestión es Criminal Girls, en donde las chicas aprenden habilidades bajo el peso de nuestros castigos (azotar, frotar…, y demás), y no mediante combates o lo que sea. Su aspecto como dungeon crawler es de relevancia menor, pero su minijuego para aumentar las características de las chicas sí está muy trabajado.

Pero, como enseñar desnudos parciales exige un trabajo por parte del desarrollador, la mayor parte de artistas prefiere centrarse en los modelos de los personajes, en lugar de dedicarle tiempo a pulir, crear o elaborar herramientas para el propio juego. Al final, vemos que la mayor parte de títulos ecchi se encuentran en un género que alguna vez hemos tratado en ZeroPlayers: la novela visual. Ahí es donde las mecánicas importan menos, o no importan, y donde sí se muestra todo el ecchi que se alcance a dibujar (algunos videojuegos de este género incluso pasan la barrera y terminan siendo ‘hentai’ o pornográficos). Como resultado, caemos en una serie de wallpapers estáticos con cajas de texto que se van sucediendo a lo largo de las horas, y cuyo único objetivo es ver cómo los personajes se relacionan para llegar al sexo, al erotismo, a ese ‘uy, me he caído entre tus senos gigantes, lo siento‘.

Fanservice y desnudos

A pesar de que las novelas visuales son un género en si mismo, videojuegos como Omega Labyrinth o Nitroplus Blasterz, toman el concepto de novela visual y lo aplican en sus propios géneros, dejándonos con la sensación de que, casi da igual dónde vayamos o cuánto corramos: al final, tendremos que estar cara a cara con ese ecchi.

Ojalá todas se esforzaran por darnos un producto a la altura de lo que se requiere. Nitroplus Blasterz, al menos, cuenta con la decencia de ser un juego de lucha exigente y entretenido, lo mismo que sucede con Hyper Dimension Neptunia, Rabi-Ribi o Fairy Fencer F en sus respectivos géneros.