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Está claro que la guerra de consolas de nueva generación es una carrera de fondo que puede dar muchas vueltas, como la vida misma. Pero los preliminares y el inicio han dado un claro vencedor que se hace más fuerte a cada paso que da: Sony.

No es ningún secreto que Microsoft quería cambiar el modelo de negocio, limitando la experiencia en un entorno cerrado y siempre conectado que, según ellos, beneficiaría a los usuarios. Éstos por su parte no lo vieron así y con su presión forzaron a la compañía a dar marcha atrás (por el momento). Pero el daño ya estaba hecho. En Sony estuvieron muy atentos a todo lo que desde Redmond se declaraba y era usado con maestría y un punto de mala leche, como cuando el propio presidente de la compañía, Kaz Hirai, hacía una demostración de como se podría compartir juegos con los amigos, mostrándose el mismo dejándole uno a otra persona (como ha sido toda la vida). Simple pero efectivo.

No cabe duda de que si la propuesta de Microsoft hubiera salido adelante quizás hoy tendríamos algunas de las mismas en la plataforma de Sony, no hay que ser tan ingenuo. Pero el caso es que en Sony supieron sacarle punta al asunto y aumentar el daño que, por otra parte se estaba haciendo Microsoft así misma. Sí, dio marcha atrás, pero el daño ya estaba hecho. Los seres humanos tendemos a olvidar con mucha facilidad las cosas positivas, pero las negativas se nos graban a fuego y hay poco que puedas hacer, además de mucho trabajo de marketing, para que la situación se revierta. Pero hace falta tiempo. Tiempo que Sony no ha perdido.

PS4 había vendido 4,2 millones de unidades a final de 2013 y One unos 3 millones. En enero Sony vendió, según estimaciones, a razón de 2 a 1 en EEUU, el bastión de Microsoft. Eso no son buenas noticias. En Europa pasa más de lo mismo. Pero lo peor está por llegar: el lanzamiento en Japón es mañana 22 y la ventaja de Sony va a pasar a ser mucho más abultada pues, aunque Xbox One tampoco ha salido allí, los números de la compañía en ese país son más bien testimoniales, por lo que se puede desequilibrar la balanza de manera considerable hacia una PS4 que ha superado las expectativas de ventas de la propia compañía.

En Microsoft declaran que están contentos con el nivel de ventas, que en algunos casos superan a los de 360 en el mismo periodo, pero deben estar preocupados. One tenía un catálogo de lanzamiento superior al de PS4 (que era bastante pésimo), aunque contaba con el handicap de costar 100€ más. Por otra parte el catálogo más próximo de las dos está bastante limitado aunque habrá que ver si Titanfall consigue la titánica tarea de revertir una situación que, aunque nos sitúa en la linea de salida en términos deportivos, puede ser determinante si el que va en primera posición no levanta el pie del acelerador.