Descubrí la franquicia Metro con su vertiente literaria y el mundo del subterráneo moscovita me cautivó. Imaginar el entramado del metro con sus túneles, sus inhóspitas criaturas crepitando y los tristes seres humanos que se perdían en la negrura me divertía enormemente. Por suerte, Metro se adaptó con un videojuego que podía mantener su fidelidad al libro de forma más o menos rigurosa, pero la ambientación no sólo estaba conseguida, sino que conseguía meterte en el papel -esas escenas opresivas con la máscara tuvieron mucha culpa-. Last Light mejoró la base del primer Metro y Exodus creo que va a conseguir un nuevo hito para la franquicia.

Este juego promete profundidad, no me refiero al plano técnico, eso no deja de ser una cobertura para esta deliciosa tarta, hablo de la jugabilidad y del mapa jugable que va a tener el producto. Aunque la demo trataba de un segmento cercado, al iniciar la prueba saltaba un pequeño vídeo que describía rápidamente algunas de las posibilidades que ofrecerá Exodus y os adelanto que si son capaces de equilibrar bien los apartados, se viene un juego de los de comprar.

La demostración tomaba lugar en una especie de páramo y técnicamente fue el juego más potente que pude jugar en Madrid Games Week. La calidad de todo era inmensa, pero me quedaría con la limpieza de la imagen y la definición de las texturas. El apartado artístico también destacaba y además, por lo que he visto, cada parada que haga el Aurora dará al jugador una ambientación única con su propio microambiente, ambiente que también se extenderá a las criaturas que lo habiten.

En el caso que nos ocupa, los moradores de este lugar parecían miembros de una tribu y presentaban elementos del imaginario de Mad Max en su indumentaria (el mundo está en un punto de no retorno) y en algunos elementos del escenario. Después de recrearnos con estos bellos parajes, tocaba conocer a los hospitalarios miembros de su comunidad. Como viene siendo tradición, sigilo o acción, ese era el camino o una mezcla de ambas facetas. Opté por apretar el gatillo, una consecuencia de mi propia torpeza. En el escenario había botes de refresco colgando esperando a ser tocados para emitir un sonido que delatase mi posición. Y comenzó la fiesta.

Una fiesta bajo un mapa bien diseñado con sus zonas para esconderse, tomar aire y arremeter contra el enemigo. Estos avanzaban cubriendo bien el lugar y poco a fueron cayendo con una ballesta, a golpe de semiautomática o con una pistola más simple. El apuntado es muy bueno. El peso, la sensibilidad y la precisión están muy bien llevadas al juego. Es un placer apuntar, dar en el blanco y volver a guardarnos o ser capaces de derrotar a varios enemigos seguidos si actuamos con velocidad.

El combate funciona muy bien y Exodus ofrecerá capas para mejorarlo. El escenario está lleno de objetos que podremos utilizar para el crafteo y las armas serán altamente personalizables. Esto como es lógico no se puede valorar en este punto porque haría falta una prueba más profunda para valorar el ajuste de estos elementos.

La ambientación check, jugabilidad check y las opciones que se atisban check. Exodus es de estos juegos que con probarlos unos minutos bastan para saber que el potencial que guarda es enorme. Tenedlo muy en cuenta para febrero del año que viene.