Largo ha sido el camino recorrido por Sora, Goofy y Donald en 16 años para cerrar la historia que se abrió con ese primer Kingdom Hearts para PS2. Una trama que se fue torciendo, arrugando e incluso doblando más de lo necesario y que concluye con Kingdom Hearts III, un regreso que se ha hecho esperar, quizá demasiado.

Evaluando su mundo, su desarrollo y las ideas jugables que imperan en este capítulo del crossover entre Disney y Square, es evidente que oscila como un péndulo sin fin el fantasma de un desarrollo complicado y que ha hecho trasnochar a los miembros de Square implicados en su creación. Posiblemente, y esto es una idea que me permito compartir con vosotros sin tener ninguna base oficial, esos problemas se han resuelto sustrayendo al producto de todo lo superfluo y quedándose con lo que realmente importa. Algo que afecta a todas las áreas: jugabilidad, historia, diseño de niveles, todo. Y creo que el enfoque ha sido el oportuno, porque funciona en lo elemental y sobre todo, cumple con el jugador.

El viaje que da sentido a la búsqueda de Sora

Es increíble que se hayan necesitado ocho juegos para terminar con la trama iniciada en el primer Kingdom Hearts hace tantos años. Square Enix necesitaba definir la esencia de Kingdom Hearts y la han encontrado en un concepto tan manido como funcional: la amistad. Ese es el verdadero eje y motor de esta entrega.

Kingdom Hearts III continúa la trama de Dream Drop Distance con un Sora que ha perdido sus poderes y que debe viajar al Olimpo para intentar recuperarlos o al menos para encontrar respuestas que le permitan volver a ser el que era, aunque realmente Sora no necesita volver a su yo anterior, porque todo lo que necesita lo tiene a su alrededor.

Un viaje de amistad que llevará a nuestro trío a visitar maravillosos mundos y cerrar de una vez por todas el conflicto con Xenahort, esa malvada entidad que simplemente busca el colapso de todos los mundos conocidos. Kingdom Hearts III no ha buscado girar más la ya de por sí enrevesada trama que posee. Estamos ante un viaje horizontal, que no incorpora diferentes alturas o niveles y como tal define muy bien sus objetivos sin necesidad de adornarlos con elementos estériles.

Esa búsqueda nos llevará a visitar diferentes mundos y a recuperar viejas amistades que estoy seguro os alegrará volver a ver. El conflicto con Xenahort finaliza de una forma sencilla que libera a la franquicia de las cargas adquiridas durante años para posiblemente, volver sin ataduras en una entrega que podrá volar con libertad. No se cierra de una forma grandilocuente, ni siquiera deja lugar a la sorpresa, pero existe consecuencia y sobre todo, dignidad.

Entiendo que después de tantos años, 16 nada menos, muchos jugadores se encontrarán con Kingdom Hearts III como el primer título de la saga a la que se van a enfrentar y entiendo que no quieran dedicar tiempo a pasarse todo los títulos ya reunidos en colecciones para PS4 (y aparecidos inicialmente en diferentes sistemas). La pregunta que os hacéis es evidente: ¿es necesario pasarse todos los juegos anteriores? No, no lo creo. Existe material en la red que resume los juegos anteriores a este producto de forma brillante e incluso sin esa documentación previa se puede disfrutar Kingdom Hearts III por lo clara que es su propuesta. Os perderéis conexiones, personajes y el tramo final incrementa el número de nexos con los juegos anteriores, pero siendo sinceros, la naturaleza de los eventos y las movitaciones de los personajes son cristalinas, sin doble fondo. Y añado para terminar el párrafo, la visita a los mundos y sus personajes unido al sistema de juego tan divertido que presenta prevalecen sobre el resto.

Expresión artística sin barreras

La idea de ofrecer en un mismo producto los imaginarios mundos, y sus personajes, de Disney y de Square Enix alcanza su cenit en esta entrega. Kingdom Hearts III no incluye los mejores enfrentamientos contra jefes de la marca, esos los hemos ido disfrutando de forma diseminada en diferentes entregas, pero si tiene los mejores mundos a visitar y sin duda, unas escenas de vídeo magníficas.

Square fue muy abierta en la promoción del juego, quizá un efecto colateral de un desarrollo tan largo que obligó en cierta manera a una promoción muy extensa en el tiempo y con ello la presentación de varios de los mundos en los que transcurre Kingdom Hearts III. Mantengo que en esta aventura vais a visitar las mejores recreaciones de los mundos de Disney, sin duda. Los personajes se adaptan perfectamente a cada uno de estos entornos e incluso se permiten re-dibujarlos estéticamente como en el mundo de Toy Story. Un mundo que presenta nuevos personajes que podrían funcionar en una película de la saga sin salirse de lo que suele facturar Pixar. Admito que en alguna ocasión Donald y Goofy quedan algo menos aparentes -y miro al mundo de un famoso pirata de cuyo nombre no parezco acordarme-, pero el trabajo artístico realizado para encajar a Sora es encomiable, parece uno más en todos estos mundos de ficción.

Parte del encanto del juego, radica en revivir parte del metraje de las cintas de algunas de las películas de Disney que aquí se incluyen, algo que incluso se extiende a los números musicales. Reitero que nuestros protagonistas se insertan con bastante naturalidad y por supuesto, en otros mundos vamos a vivir historias totalmente originales creadas para la ocasión. Ese equilibrio sustenta el imaginario del juego y le permite tener un encanto especial.

Es patente que se ha dedicado tiempo para diseñar los mundos y los escenarios que se han incluido, porque incluso dentro de un mismo entorno podemos encontrarnos una buena variedad de lugares a visitar. No necesariamente para romper con un mundo tenemos que visitar otro.

Sora, Goofy y Donald se divierten (y con ellos el jugador)

Desde la primera entrega de Kingdom Hearts, sus mecánicas de juego destacaban por un acabado sencillo, pero efectivo. Y en esta tercera parte, se ha seguido el hilo conductor que he mencionado al principio y se ha mantenido todo aquello que funciona sin introducir experimentos. El sistema de combate por tanto bebe de las mecánicas que se fueron añadiendo en otros capítulos como el modo acrobático de Dream Drop Distance o el sistema de acciones del segundo Kingdom Hearts, pero también hay novedades.

La principal es que ahora podemos equiparnos con tres armas distintas y podremos saltar entre ellas haciendo uso del D-Pad. La bondad se encuentra en que podemos empezar un combo con un arma y terminar la secuencia con otra. Un salto que le aporta gracilidad al sistema de combate. Muy en línea con el sistema que se introdujo en DmC. La segunda punta de lanza del juego son las invocaciones con las atracciones de Disney. Son muy espectaculares, producen un daño tremendo en la fuerza enemiga y pueden desatarse cada poco tiempo. Cierto es que se pierde la novedad y la atracción sobre ellas pasadas unas horas e incluso se pueden apreciar como demasiado angulosas, pero es tan desmedido que admito que me parece muy entretenido desplegarlas.

Ese carácter desbocado de las invocaciones también se extiende a los ataques especiales. Los tiempos de recarga son rápidos y se puede saltar de técnica a técnica con velocidad sin esperas, lo cual produce que continuamente podamos estar realizando este tipo de ataques contra el enemigo. No solo es espectacular, sobre todo es contundente. En cierta manera y aunque os parezca osada la afirmación, me recuerda a un Musou con la capacidad que tenemos de ligar los ataques importantes sin esperas prácticas. Esto produce que nuestros protagonistas sean muy efectivos y aunque repercute en la dificultad -no os será complicado terminar el juego ni en el nivel más elevado-, Sora y compañía se sienten tan poderosos como divertidos. Por si fuera poco, los combates son muy rápidos, podemos utilizar ciertos elementos del escenario en nuestro favor y son muchas las técnicas que se pueden realizar. En global el mejor sistema de combate de la saga y el más nivelado en calidad. Tan desmedido como divertido.

Como buen juego de rol, iremos acumulando experiencia y subiendo de nivel. No inventa la rueday también podemos mejorar el equipo de nuestros personajes. El sistema incluido es sencillito, sin alardes. Como he comentado inicialmente, es muy posible Square haya preferido crear un sistema de progresión básico para alimentar otras áreas, aunque me habría gustado una capa más compleja. Funciona con lo que tiene.

28 horas

El desarollo elemental es muy horizontal, tanto, que la mayoría de usuarios terminan el juego en unas 28 horas. Es decir, si se completa lo fundamental, el producto tiene esa duración aproximada y existe cierto consenso por ser muy lineal. Y vuelvo al mismo concepto, en Square han diseñado el juego como un viaje muy concreto. Por supuesto, podemos extender la vida de Kingdom Hearts III explorando algunas áreas y completando material secundario. Me sorprende que en algunos casos este material secundario supere en mecánicas y diseño a lo propuesto en la misión principal del mundo en concreto. Incluso en otro mundo que no quiero definir, los minijuegos que aparecen son más interesantes que lo que transcurre en el eje principal. En otros lugares sin embargo, ese contenido secundario es una herencia directa del estilo de lo que teníamos en Final Fantasy XV en términos de complejidad, y es material más que prescindible.

Tenemos un poco de todo, aunque el material importante está en general bien apuntalado hay momentos mejorables a los que se les podía haber dado un ritmo más interesante o mecánicas mas vistosas. Para ir de un lado a otro, tendréis que surcar el “universo” en la nave Gumi. Tendremos vuelo y combate, el combate es ramplón y excesivamente reiterativo. Material de tránsito.

En clave jugable:

Os adjunto un gameplay del inicio del producto en el Monte Olimpo, la casa de Hércules, el héroe que nuestros protagonistas visitan en busca de respuestas. Incluye una idea bastante fidedigna de lo que es el juego:

El viaje llega a su fin: qué duras son las despedidas

Kingdom Hearts III es un viaje que recorre mundos de ensueño con personajes a los que se les coge cariño después de tantos años. Estamos ante un ejercicio de sobriedad en las fórmulas jugables y de unidirección jugable que ha permitido que estemos ante un producto coral bien terminado y muy sólido en la mayoría de áreas. Square no podía fallar esta vez y para ello han eliminado aspectos que podían romper el equilibrio, aunque eso ha provocado que ciertas áreas tengan un desarrollo menos florido o exento de complejidad.

Kingdom Hearts III nos regala un viaje de ensoñación por mundos de extrema riqueza, desentierra a personajes que habíamos olvidado, pero sobre todo, cierra con mucha solidez una saga que había varado a lo largo de los años entre diferentes formulismos jugables y una trama que parecía que se alejaba cada vez más de la orilla con cada entrega que aparecía. Los personajes con los interactuamos, los mundos que visitamos y la música que nos acompaña -uno de los baluartes de la saga-, permiten a Kingdom Hearts III echar el telón entre los aplausos de su público.

Kingdom Hearts III disponible en PS4 y Xbox One.