No suele ser habitual que un estudio triunfe con su primera obra, pero en la industria del videojuego encontramos varios ejemplos de triunfos inesperados. Uno de ellos sin duda es el caso de Moon Studios que sorprendieron a propios y extraños con su ópera prima, Ori and the Blind Forest, y que ahora han vuelto a lograr el aplauso de afición y crítica con su segunda entrega. 

Lo logrado con Ori and the Will of the Wisps tampoco suele ser habitual, especialmente entre estudios pequeños, ya que firmar dos títulos sobresalientes seguidos es todo una gesta. Sin embargo, este estudio austriaco ha demostrado en poco más de 10 años que son capaces de estar a la altura de los grandes sellos de esta industria. 

Fundado en 2010 y gracias al acuerdo firmado con Microsoft un año más tarde, este estudio desconocido consiguió sorprendernos en 2015 con Ori and the Blind Forest. Un título que como ya hemos señalado resultó ser una grata sorpresa y por el que obtuvieron varios premios que reconocían la calidad del juego y la del estudio que se alzó con el reconocimiento al mejor debut en los Game Developers Choice Awards.

La apuesta de Moon Studios resultó un tanto arriesgada en su propuesta ya que se apostaba por un juego de plataformas en 2D. Sin embargo, las posibles dudas que se podían tener al respecto rápidamente quedaban disipadas gracias a una excelente jugabilidad y a un apartado artístico soberbio que cautivaba al jugador desde el primer momento.

Ni siquiera su elevada dificultad conseguía empañar el resto de elementos que daban forma a Ori and the Blind Forest. En ese sentido, hay que señalar que desde Moon Studios fueron valientes y supieron crear un videojuego que se alejaba de las modas que imperaban en la industria en ese momento. 

No en vano, fueron muchos los tildaron, y algunos lo siguen haciendo, de “indie”. Un calificativo que intenta ser peyorativo pero que en realidad lo que hace es demostrar la valentía de Moon Studios en ese momento por ofrecer una experiencia distinta a la habitual e intentar acercarla al gran público. Otra meta que finalmente consiguieron gracias al apoyo de Microsoft pero que en ningún caso hubiesen alcanzado si no hubiese sido por el gran trabajo que realizaron con Ori and the Blind Forest.

Sobre esta misma cuestión se pronunciaban los fundadores de este estudio en una entrevista que recogía el portal Gamasutra. “Empezamos en esta aventura porque sentíamos que teníamos algo diferente que decir”, señalaban. “Echando la vista atrás con Ori and the Blind Forest, estamos orgullosos de lo que hemos alcanzado. Hemos realizado el juego que queríamos hacer trabajando junto a Microsoft haciendo frente a todos los desafíos para finalmente triunfar”, relataban desde Moon Studios

Y es que aunque no suele ser demasiado habitual, cuando las grandes editoras del sector dejan que sus estudios tengan libertad creativa, lo resultados suelen ser bastante buenos. Tras un excelente Ori and the Blind Forest, las expectativas puestas en su secuela eran altas y el desafío por seguir resultando originales era todavía mayor. 

Precisamente, crear una secuela es un proceso que no deja de ser arriesgado. Si bien es cierto que crear una segunda parte de un juego exitoso otorga cierta “seguridad”, las dudas sobre cómo afrontar el desarrollo de la misma son mayores. Y es que puede ser muy fácil pecar de conservador y ofrecer un juego igual a su predecesor con muy pocos cambios y que termine por decepcionar a los aficionados. 

Ser conservador o innovador es el dilema que se presentaba ante Moon Studios. Una situación incómoda en la que el estudio austriaco optó por el término medio entre las dos posiciones. Si bien Ori and the Will of the Wisps es conservador es relativamente conservador en su apartado estético, la jugabilidad cambia radicalmente para transformarse en algo más cercano a un metroidvania moderno.

En general, uno de los aspectos que más diferencia a Ori and the Will of the Wisps respecto a su anterior entrega es la mayor importancia del combate. En esta segunda parte pasa a tener una importancia capital y mejorarlo para que no se tratase únicamente de “machacar un botón”. Un cambio que también se encuadra en esa transición de juego de plataformas a un metroidvania.

Y aunque desde Moon Studios rechazan que Hollow Knight haya tenido una influencia decisiva en la jugabilidad de Ori and the Will of the Wisps, lo cierto es que sin la obra de Team Cherry estaríamos hablando de un título muy distinto. Thomas Malher, cofundador del estudio, se pronunciaba así sobre esta cuestión a través de un popular medio español: “Nosotros les inspiramos y ellos nos inspiraron”.

Tal y como señalábamos en nuestro análisis de Ori and the Will of the Wisps, las similitudes con la obra de Team Cherry son patentes. Sin embargo, eso no resta encanto y como hemos señalado, el juego del estudio austriaco mantiene su originalidad y personalidad. Es probable que de no ser por Hollow Knight esta segunda parte de las aventuras de Ori hubiese sido muy distinta, aunque eso es algo que nunca llegaremos a saber.

En cualquier caso, lo que sí ha demostrado Moon Studios a lo largo de sus 10 años de historia es que son capaces de estar a la altura de las expectativas y que hacen videojuegos de una alta calidad. ¿Qué nos depararán en el futuro? Pues por el momento es toda una incógnita aunque según parece su nuevo proyecto será un RPG de acción del que pronto podríamos tener noticias.