Wii_U_Console_and_Gamepad

A pesar de que me gustan los juegos de Nintendo, jamás entenderé ni compartiré sus políticas como empresa, no sólo de cara a los jugadores, sino de cara al gremio de los videojuegos. Dejando de lado el hecho de que se mueven por una línea diferente del resto de empresas, algo que resulta beneficioso a medias, no se puede entender que dediquen tanto tiempo a flagelarse.

Es posible que lo que diré ahora llegué con un tanto de desubicación en el tiempo, pues voy a comentar algo específicamente de 2016, pero espero que sirva como punto de partida para entender mi posición respecto a la compañía nipona.

Si echáis un poco de memoria, antes de la conferencia del E3 de 2016, Nintendo anunció, en un comunicado digital escrito, que no veríamos la Nintendo Switch (conocida en aquel momento por su nombre en clave, NX) en la mencionada conferencia, pero que sí podríamos saber de ella durante 2016. Además, añadieron que The Legend of Zelda: Breath of the Wild no sería un exclusivo de Nintendo Wii U, sino que también aparecería en la nueva consola.

En aquel momento, cuando me enteré de la noticia, apenas daba crédito a ambos elementos. Por una parte, no dejaba de pensar en que 2016 era el año para que Nintendo volviera a abrirse paso en el mundo de las consolas. En un momento donde había mayor incertidumbre respecto a Sony, con la Playstation 4 Pro, y respecto a Microsoft, con la Xbox Scorpio, Nintendo debería haber salido y haber apartado tanto a una empresa como a otra, no de la manera en la que lo hizo la Wii, sino arrollando todo a su paso. Independientemente de lo que se hubiera mostrado, la popularidad de la madre de Mario hubiera pisoteado a las otras dos, y hubiera instado a miles y miles de jugadores a no dar el salto hacia PS4 Pro, para esperar tan sólo unos meses a que la nueva consola estuviera disponible.

NintendoE3

Prefirieron dispararse en el propio pie, ignorar el evento y descontentar a un enorme número de jugadores que se habían declarado fans de Nintendo. Tuvimos la presentación de la Switch poco después, en octubre, y bien es cierto que aquella escueta presentación nos mantuvo en vilo durante semanas. Pero eso fue todo. No levantó todo el polvo que pudiera haber levantado en el E3, ni nos emocionó tanto salvo por algunos de los juegos vistos. En esta ocasión, el error de Nintendo fue no alzar las armas, como hiciera en los 90s. Queríamos ver cómo Sony y Microsoft sudaban ante el auge de popularidad de una consola de la que ni siquiera conocíamos juego alguno. Queríamos que uno de los monotemas del último E3 fuera la presentación de Switch, y que los seguidores de la empresa japonesa tuvieran algo a lo que agarrarse, después del enorme fallo que supuso 2015 (sí, Metroid Prime, fuiste uno de los culpables).

La poca presencia de Wii U en el E3 fue una de las causas de su fracaso

Como ejemplo: ¿qué hizo Sony en aquel E3 de 2015, donde las esperanzas y las expectativas estaban ya pisoteadas? Final Fantasy VII Remake, The Last Guardian y Shemue III, tres de los videojuegos más esperados desde la pasada década. Independientemente de la calidad final, Sony nos regaló ilusión, nos hizo sentirnos como niños otra vez. Y era el momento de Nintendo, en ese E3 de 2016, para salir al podio y permitirnos soñar una vez más. Nos hubieran importado poco el precio, las especificaciones o los juegos. Tan sólo queríamos ver como el cadáver de la empresa nipona resurgía entre sus cenizas y quemaba todo a su paso.

Pero no. Retrasaron el anuncio hasta octubre; luego, hasta 2017. Las reservas han colapsado las webs y la pronosticación de las ventas de la consola supera las expectativas. No obstante, sigue siendo un duro palo para aquellos que somos incapaces de olvidar que Nintendo ignore tan deliberadamente el E3. En mayor o menor medida, muchos relacionamos la actitud indiferente de Nintendo hacia el E3 con el fracaso de Wii U.

Y ese es otro tema.

Tokyo Mirage Sessions 2

Muchas cosas supusieron el estrepitoso fracaso de la Wii U. No sólo el intento por ligarla al anterior éxito, Wii, sino el desentendimiento al que su propia madre la ha sometido. Por supuesto, mencionando la apuñalada de otras compañías que dijeron apoyarla en el lanzamiento, para luego irla abandonando progresivamente a lo largo de los años.

La Wii U nació bajo el ocaso de lo que supuso la Wii, pero los remanentes que aún quedaban de su fama no sirvieron para salvarla de la caída hacia el fondo del pozo que le sobrevenía. Es una lástima, pues teniendo en cuenta la calidad técnica de la Wii U, se merecía un podio mucho más alto del estercolero en el que terminó aterrizando. Cuando se acerque la fecha de la Switch, hablaremos largo y tendido de la Wii U, pero el tema que nos ocupa hoy es otro.

Desde su publicación hasta la fecha, ¿de cuántos títulos de Wii U os acordáis? Y hablamos de títulos exclusivos, pensados y hechos únicamente para la consola grande de Nintendo. Probablemente, os vengan muy pocos a la cabeza.

Wii U, a pesar de sus previsiones antes del lanzamiento, tuvo poco apoyo de las third parties

Podemos hablar de ZombiU, Super Smash Bros., Bayonetta 2, Splatoon, Captain Toad: Treasure Tracker, Donkey Kong Country: Tropical Freeze, Yooshi’s Woolly World, Pikmin 3, Pokken Tournament o Tokyo Mirage Sessions #FE, un favorito personal. Obviamente, no podemos dejar de lado a la estrella protagonista de Nintendo, Mario, con su incursión en Super Mario 3D World, Paper Mario Color Splash o Mario Kart 8.

Sí, pero… ¿no falta alguien? Mario (y subsagas) o Pokémon son dos franquicias que pueden vender una consola. Y salvando al segundo pues su incursión en Wii U no ha sido la experiencia clásica de Pokémon, sólo contamos con dos juegos de Mario que te dan motivos suficientes para tener una Wii U. Podemos meter en el mismo saco a Bayonetta 2, Xenoblade Chronicles X y Splatoon, que fueron tres sorpresas gigantescas, pero eso es todo. Y, aún así, falta una de las marcas más magnánimas de Nintendo: The Legend of Zelda.

Ha tenido tres incursiones en Wii U: Hyrule Warriors, Twilight Princess y The Wind Waker. Sin embargo, Twilight Princess y The Wind Waker son remasterizaciones, mientras que Hyrule Warriors fue un lanzamiento menor que, según se señaló desde Nintendo, ‘no sería la nueva entrega de la franquicia’, sino solamente un spin-off.

HRW (1)

¿Dónde está el gran exclusivo de The Legend of Zelda de Wii U? ¿Dónde está ese juego que te vendería una consola, que pertenecería al mundo abierto y que presentaría un aspecto impecable? ¿Dónde está un juego pensado por y para Wii U, que nos devolviera al gran héroe? ¿Dónde está la pieza que faltaba en el puzle, que formaría parte de la trinidad sagrada que fueran Pokémon y Mario?

Ya veréis por dónde van los tiros.

Breath of the Wild podría haber sido uno de los mejores títulos de Wii U

Breath of the Wild era ese título que haría que la gente le echara un último vistazo a la consola, un segundo renacer. Esta entrega iba a ser el gran regreso de una de las sagas más queridas de los videojuegos, y lo haría en una consola que muchos tenían por decadente. Se avecinaba una época donde las Wii U volarían de las tiendas, ya sean nuevas o de segunda mano, únicamente para poder explorar la idiosincrasia de un mundo abierto, tal cual hemos visto en vídeos y presentaciones. Puede que mucha gente ya no volviera a utilizar a Wii U después de Breath of the Wild, pero seguramente la mayoría, aprovechando la llegada a casa de la nueva consola, le dieran una oportunidad a Captain Toad, a Donkey Kong o a Paper Mario Color Splash. Puede que incluso descubran otros títulos menores que se han perdido entre la masa. Además, al tener precio reducido en la mayoría de sus títulos, era una oportunidad enorme para recuperar la popularidad a través de una consola vejada.

Pero no. Anunciasteis que Breath of the Wild podrá ser jugado en Switch. No lo hicisteis después de que el juego haya salido en Wii U, al menos para no perjudicar a la consola. No lo hicisteis después de abrir las reservas para Wii U, al menos para no afectar a las ventas. No, tuvisteis que hacerlo antes de presentar Switch. Encima, más adelante, anunciasteis que Breath of the Wild saldría el mismo día de lanzamiento de Switch, lo que convierte al título en un emblema de la propia consola. ¿Dónde deja esto a la versión para Wii U? ¿La versión ‘para los que no puedan tener una Switch’?

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Entiendo que hayáis preferido enterrar a la Wii U como Atari enterró los títulos de E.T, pero lo que provoca en mi esa dualidad amor-odio, es que lo hayáis hecho de la manera más descarada posible. Y, durante el resto de 2016, sólo constatabais el hecho de que la consola estaba completamente muerta, y que lo único que nos queda a los que disfrutamos con ella es su triste y pútrido cadáver. Ya no se trata de mantener vivo lo que ahora es un recuerdo, o tratar de ganar lo que se ha perdido en dinero, pero sí hubiera estado bien que se notara algo de amor por las pocas personas que compramos Wii U. Que se note una cierta deferencia, y no que se nos escupa en la nuca de tal manera, como si importáramos menos de lo que a las third parties les importó la propia Wii U.

Hablaremos en algún momento de Switch, probablemente, una consola que impactará tan fuerte como lo hizo Wii en su época. Llegará el momento de hablar de fallos y aciertos que tiene la híbrida, pero aún falta poco para eso.

Si poseéis una Wii U y habéis reservado una Switch, como yo mismo he hecho, dadle estos dos meses de entierro. Jugad a juegos que tengáis. Echad unos combates en Super Smash Bros., unas carreras en Mario Kart 8 o unos disparos en ZombiU.

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Es un pobre consuelo, pero la marchita consola todavía puede darnos suficiente.