No es que vaya a empezar una sección nueva o eso pensaba hace un momento cuando he visto un vídeo sobre Days Gone y lo mucho que ha ido mejorando a lo largo del tiempo. Un título que personalmente disfruté, pero entiendo que quizá hubo usuarios que al jugar en sus primeros días no le volvieron a dar una oportunidad –salió con problemas de rendimiento y necesitado de un pulido extra- y otros que simplemente no les atrae la propuesta.

Creo que Days Gone es uno de los exclusivos de PS4 más infravalorados que existen para la consola de Sony. No es un producto rompedor, ni capaz de modificar la forma de hacer las cosas en la industria a través de alguno de sus elementos jugables, pero es un juego que funciona bien, muy sólido y que siempre está orientado hacia el disfrute del usuario sin trampas estúpidas.

Sobre esto último, me gustaría ilustrarlo con un ejemplo. En los momentos de sigilo, los enemigos no nos verán desde mucha distancia, ni adquirirán capacidades sobrehumanas para detectarnos, ni siquiera funciona como debería, porque a veces pasaremos cerca de un enemigo y este no nos verá. Ahora pensaréis como va a ser eso bueno, ¿verdad? La gracia del asunto es que nunca reaccionarán en nuestro perjuicio como pasa con tantos productos que nos obligan a reiniciar ese punto de control o rompen el sigilo desencadenando un momento de acción directa. Si no nos ven, no nos ven y ya está, pero lo que no va a ocurrir es que estemos en una posición indetectable y consigan vernos. De esta forma, aunque no funcione perfecto, no genera frustración por tener un funcionamiento demasiado estricto que desemboca en un deseo no materializado de querer reventar el mando contra el suelo.

Days Gone ofrece cosas diferentes y una de ellas es la moto. Esta sirve para movernos, para guardar la partida, para guardar recursos y necesita caldo, por lo que fuerza la exploración del entorno en ciertos momentos cuando tenemos que buscar gasolina. Es un elemento tratado de forma diferente a lo que suele ser un vehículo en un juego de mundo abierto, y por supuesto se puede mejorar. Además, el juego está impregnado de un aire motero que mola mucho no nos vamos a engañar.

Otro aspecto que hay que mencionar son las hordas. El enfrentamiento contra los grupos de freaks es posiblemente de los mejores contenidos que tiene Days Gone. Eliminar a las hordas requiere de un estudio del terreno, disponer del armamento adecuado y de pensar en todas las variables para terminar con tantos enemigos. No basta con ponernos delante y acribillarlos, no. En difícil, los freaks quitan mucha vitalidad, por lo que es necesario medir muy bien las distancias y evitar a toda costa que se acerquen, algo complicado siendo tantos. Estos enfrentamientos son impresionantes, muy numerosos y cada uno de ellos diferente respecto al otro por el número de infectados a los que nos enfrentamos y el lugar.

Vuelvo sobre su salida, que fue mejorable, porque al producto le faltaban unos ajustes en su tasa de frames y un pulido por los bugs que presentaba, pero Bend trabajó con velocidad y en unas dos semanas (creo recordar), la experiencia mejoró enormemente. Por supuesto, los análisis iniciales valoraron el producto como salió de inicio, pero debe admitirse que en cuestión de días se logró que las sensaciones fuesen muy diferentes.  

Bend Studio logró crear un título muy compacto que puede parecer simple e incluso genérico, pero que se destapa como toda una experiencia cuando se prueba, porque todo lo que incluye –o casi todo- funciona bien y lo hace divirtiendo. Os invito a leer el análisis que escribí en su día del juego con el que podréis extender ciertos aspectos que aquí solo he esbozado y os animo a comprarlo si queréis darle una oportunidad. Suele encontrarse a unos 20€ y está incluido en la colección de juegos de PS Plus para PS5, en dicho sistema funciona muy bien. No esperéis nada rompedor, pero si divertido que es de lo que va esto, de pasar un muy buen rato.