Aunque posteriormente fuese criticado por un gran sector de los aficionados al mundo de los videojuegos, una de las mayores virtudes de Wii fue la de acercar este mundillo a toda la familia. Y aunque a día de hoy esta forma de ocio está cada vez más extendida y aceptada, hubo un tiempo en el que los «marcianitos» estaban mal vistos y se consideraban como algo propio de los niños. Uno de los principales artífices para cambiar esta mentalidad fue la consola de Nintendo, que supo acercar los videojuegos a un público que no estaba acostumbrado a ellos o que los veía con cierto recelo.

Si bien es cierto que posteriormente este enfoque le ha causado a la compañía nipona ciertos problemas, la verdad es que con Nintendo Switch han conseguido resarcirse y aunar en una sola plataforma juegos familiares con otros que podríamos definir como «harcdcore» o más próximos al jugador tradicional. En este sentido, uno de los últimos títulos que recupera esa esencia de Wii ha sido Super Mario Party, que de algún modo ha servido para redescubrir el juego en familia o con amigos reunidos en un único lugar, algo que cada vez resulta más extraño a medida que la industria evoluciona hacia el juego online.

Como ya señalábamos en nuestro análisis de Super Mario Party, desde el primer momento nos encontramos con un título dinámico que busca la complicidad e implicación del jugador desde el primer momento. Esto se consigue ofreciendo una jugabilidad interactiva que recupera la esencia de los primeros títulos de esta saga de minijuegos, pero también al recompensarnos por realizar ciertos gestos o acciones como «hurra» o similares. Una manera de fomentar el juego en equipo y que permite estrechar lazos con aquellos que nos rodean al mismo tiempo que pasamos un rato entretenido.

Otra de las virtudes que tiene este título, aunque no es una cualidad exclusiva de esta entrega, es la de permitirnos jugar de manera cooperativa con varios mandos. Puede parecer una tontería, pero esta facultad es cada vez más infrecuente y aunque Super Mario Party sea un juego en el que esta idea está íntimamente ligada, lo cierto es que dada la deriva de la industria podría llegar a desaparecer. En el caso de Nintendo Switch, gracias a los Joy-Con otra persona podrá jugar con nosotros, ya que cada uno de ellos actúa como mando independiente. Esto es una ventaja respecto a otras plataformas de Nintendo, aunque si queremos incorporar a más jugadores tendremos que tener más mandos.

Pero obviando las cuestiones técnica, lo cierto es que Super Mario Party brilla por recuperar la esencia clásica de esta saga. Las mejoras introducidas son pequeñas pero suficientes para crear un juego divertido en el que el azar tiene un peso destacado, pero no tanto como en anteriores entregas. Además, los nuevos formatos introducidos resultan entretenidos e invitan a colaborar entre los jugadores. Uno de ellos es el de navegar en unos rápidos, teniendo que colaborar con nuestros compañeros para remar en la dirección deseada y evitar los obstáculos que encontramos en el cauce de este río virtual.

Todos estos pequeños elementos contribuyen a que Super Mario Party sea uno de esos juegos que se disfrutan junto amigos y familia, ya que además de colaborar, también podemos competir por ver quién es el más hábil. Y con la llegada de la Navidad y las reuniones familiares es un momento excepcional para recuperar este título y jugar todos juntos con Mario, Yoshi y todos los demás personajes en busca de estrellas, pero sobre todo, de diversión.