Mientras que los grandes estudios de la industria del videojuego siguen centrados en ofrecer experiencias bastantes tradicionales, los creadores indies continúan con su lucha para aportar una visión diferente y alternativa a los dictados del mercado. En ocasiones sus creaciones resultan casi experimentales y extrañas, no resultando aptas para todos los «paladares» aunque su objetivo de no dejarnos indiferentes, suelen conseguirlo casi siempre.

A medio camino entre esas dos aguas es donde podemos situar a The Longing, un singular juego de aventura y exploración en el que nos invita a esperar 400 días de tiempo real para conocer el desenlace de su trama. En este título Studio Seufz encarnamos a una sombra que vive en las profundidades de la tierra y que debe esperar ese periodo de tiempo antes de despertar a su creador y su rey.

Un mandato desolador si tenemos en cuenta que además se nos prohíbe abandonar este mundo subterráneo o despertar al rey antes de que pasen esos 400 días. Respetando esas dos reglas, podremos afrontar The Longing de diversas formas, explorando las cavernas o esperar con resignación a que pase el tiempo para cumplir con nuestro cometido.

Evidentemente, tendremos más opciones y tras su apariencia sencilla se encuentran más secretos que podremos desentrañar, o no, ya que la pequeña grandeza de este título es la de darnos esa libertad y todo ese tiempo para que decidamos la mejor manera de invertirlo. En cualquier caso, The Longing es un juego muy pausado en el que el protagonista se desplaza andando y de forma contemplativa por el mundo que lo rodea.

No hay manera de acelerar el tiempo, ya que ese es precisamente el eje de este título. Esperar. Mientras tanto, podremos decidir qué hacer con esas horas. Nuestra pequeña sombra posee un hogar en el que puede esperar de forma indefinida, pero también dibujar o tocar música. Leer también es una posibilidad real, ya que dentro de The Longing podremos encontrar versiones completas de títulos clásicos de la literatura como “Así habló Zaratustra” de Friedrich Nietzsche o “Moby Dick” de Herman Melville.

Dicha posibilidad nunca nos la habíamos planteado dentro de un videojuego, pero The Longing nos la ofrece como una forma de hacernos más liviana esa espera. En cualquier caso, siempre podremos explorar las cuevas que conforman nuestro hogar, las cuales forman un intrincado laberinto en el que perderse y desorientarse es realmente fácil. Para hacernos más fácil la existencia podremos
«recordar» determinados lugares y en caso de perdernos regresar a ellos.

Eso sí, que nadie piense que regresaremos de forma automática, ya que nuestra querida sombra regresará caminando con sus andares pausados hasta ese lugar. Se trata de una mecánica sencilla pero útil y que nos hará la vida más fácil a la hora de explorar este mundo subterráneo. ¿Pero qué incentivo tiene recorrer estas cavernas? Pues básicamente encontrar más objetos con los que incrementar nuestro repertorio de actividades lúdicas o engalanar nuestra casa.

Pero, aunque todo esto pueda parecer bastante simple, y realmente lo es, a medida que pasa el tiempo y nos adentramos en las profundidades de The Longing descubriremos sus secretos. Más allá del final que obtendremos por esperar los 400 días para despertar a nuestro rey, existen otras conclusiones alternativas. Descubrirlas estará en nuestra mano si así lo decidimos, ya que una de las virtudes que tiene este título es la de tomar las decisiones que creamos convenientes con el tiempo que se nos ha dado.

En cualquier caso, es un título bastante interesante que se ve reforzado por su estilo artístico y por una banda sonora tenue que refuerza esa sensación de soledad y de espera casi infinita. Su propuesta es arriesgada pero también interesante por la forma de utilizar el tiempo y cómo este tiene efecto sobre nosotros, pero también sobre el entorno. ¿Cuál será el secreto final tras los 400 días? Lo desconocemos, pero The Longing nos ha intrigado lo suficiente como para esperar con interés para conocerlo.