Los aficionados a los RPG somos quizá unos de los más difíciles de satisfacer dentro de la industria del videojuego. Por un lado, queremos grandes historias repletas de contenidos y aventuras que nos lleven infinidad de horas completar. Por otro, exigimos que estas aventuras tengan significado y una importancia dentro del juego y que no se limiten a convertirnos en meros «riders» que van de un lado a otro.

Una dicotomía casi imposible de resolver para muchos estudios debido al enorme trabajo que supone crear un juego con un volumen muy alto de horas y que el contenido sea relevante. Obsidian tiene experiencia en estas lides como ya mostraron con Fallout New Vegas creando un intrincado sistema en el que casi todas las misiones tenían su importancia y su trasfondo. Sin embargo, con The Outer Worlds su enfoque ha sido completamente distinto.

Con este título se ha optado por intentar ofrecer una experiencia de juego mucho más compacta alejándose de la idea de ofrecer al jugador un RPG con más de 100 horas de juego. Una idea con la que ya había coqueteado este estudio a través de Tyranny y que también había cosechado muy buenos resultados. Y es que si la trama es buena puede llegar a ser contraproducente intentar alargarla o difuminarla en gestas intermedias cuya relevancia real sobre la misma sea poca o nula.

En lo que se refiere a The Outer Worlds tampoco hay que pecar de inocentes, ya que los recursos de Obsidian destinados a este título eran pocos, por lo que crear un RPG de unas 20 horas de duración se transformaba en aquella máxima de convertir la necesidad en virtud. Y al final, el resultado ha sido satisfactorio y nos encontramos con un título, que a pesar de sus limitaciones, es capaz de ofrecer diversión sin interrupciones y tareas secundarias incluidas únicamente para cubrir un cupo.

Esto queda patente desde el momento que nos ponemos en marcha en The Outer Worlds aunque nunca tendremos sensación de «premura». La trama principal se desarrolla de forma lógica siguiendo ciertos clichés del género, pero no llegamos a sentir que se esté acelerando. Como jugadores vamos progresando en ella mientras recorremos nuevos planetas y estaciones espaciales en las que se nos presentan encargos secundarios.

Es cierto que estos encargos no tienen demasiado peso de cara a la conclusión del juego, pero sí tienen cierto carisma y nos ayudan a comprender mejor el mundo de The Outer Worlds. Y todo ello sin abrumarnos con infinidad de misiones, ya que nunca resultan demasiadas ni llegamos a perder la noción de lo que estamos haciendo en ningún momento. Un problema que sí viene a ocurrir en otros RPG en los que desde el primer minuto tenemos un sin fin de alertas sobre los recados que tenemos que hacer y que en ocasiones nos desvían de nuestro objetivo.

En The Outer Worlds no hay tiempo para eso ya que como hemos señalado, en unas 20 o 30 horas no hay demasiado espacio para misiones anodinas. Esto es sin duda una gran virtud ya que garantiza al usuario que su tiempo está siendo invertido en contenido «relevante» al contrario de lo que puede
suceder en Skyrim o Dragon Age Inqusition por poner algunos ejemplos.

De hecho, Bethesda no dudaba en anunciar con cierto orgullo que el quinto capítulo de The Elder Scrolls era infinito en cuanto a misiones. Y tenían razón, ya que estas gestas se crean mediante un algoritmo, pero son tan insustanciales y genéricas que pasado un tiempo no tienen valor alguno. Obsidian evita esto en The Outer Worlds poniendo el foco de nuevo en otra máxima que dice aquello de que «en ocasiones menos es más«.

Otro beneficio indirecto de esta estructura es que los jugadores podemos aprovechar mejor nuestro tiempo de juego. A todos nos gustan los RPGs casi infinitos, pero a la larga, tenemos cada vez menos tiempo para dedicarle a un juego. En este sentido, poder disfrutar de un título completo en un par de decenas de horas se convierte en algo valioso. Esto no quiere decir que todos los RPG deban ser así, pero sí que resulta un soplo de aire fresco el poder disfrutar de una aventura concisa y directa.

Por otro lado, el desarrollo de estos títulos más cortos puede degenerar en otros problemas si no se lleva con cuidado. Al tener tiempos de desarrollo más cortos se pueden crear más títulos, lo que puede llevar al agotamiento de la fórmula. Esta «Mcdonalización» podría llegar a ser problemática debido a la saturación, algo que ya hemos visto que ha pasado en otras compañías, pero si se lleva con cuidado facilita que se exploren nuevas ideas y formatos.

Está por ver si Obsidian seguirá el camino marcado por The Outer Worlds o si volverá a producir RPGs de grandes dimensiones. Tendremos que esperar a ver en que se traduce su compra por parte de Microsoft a la hora de crear más videojuegos. Mientras tanto, nos conformaremos con las posibles expansiones o DLC para The Outer Worlds, de los cuales podríamos tener noticias muy pronto y que vendrían a ampliar más este singular universo.