Son muchas las compañías de la industria del videojuego las que luchan por encontrar su sitio en ella. Ser original e innovador es complicado y puede suponer una empresa altamente costosa y que no suele estar al alcance de multitud de estudios de pequeño y mediano tamaño. Una situación de precariedad que suele obligar a estos creadores a mirar los grandes lanzamientos del sector para tratar de encontrar su hueco en este competitivo mundillo.

Es ente contexto en el que podemos situar a Deck13, un pequeño estudio alemán que lleva desde 2002 en esta industria inmerso en la lucha de la supervivencia. A lo largo de todos estos años, han sido
muchos los géneros que han cultivado desde unos orígenes humildes en los que las aventuras gráficas llegaron a ser su seña de identidad. Hoy en día su camino es muy diferente y ha sido fuertemente influenciado por uno de los juegos más trascendentes de la ultima década: Dark Souls.

La sombra de la obra de FromSoftware ha sido alargada y se ha proyectado en multitud de compañías que han intentado emular su estilo a la hora de combinar una estética oscura y misteriosa con un sistema de combate brutal a la par que inmisericorde con los fallos. Deck13 quiso recorrer esta senda peligrosa y su camino ha culminado ahora con The Surge 2. Un título que ya analizamos en detalle en su día y que supone todo un salto hacia delante respecto a lo que pudimos ver en su primera entrega.

En este sentido, Deck13 ha demostrado una notable evolución si lo comparamos con aquel Lords of the Fallen en el que las buenas ideas bullían, aunque no tanto su ejecución final. Aun así, Lords of the Fallen fue toda una declaración de intenciones y una forma de poner sobre la mesa que el estudio estaba dispuesto a buscar su propio camino en este particular subgénero de los RPG de acción. Una obra primeriza que intentaba emular de forma muy directa la obra de Miyazaki sin llegar a tener un estilo propio.

A pesar de todo, las críticas no fueron del todo malas y la recepción entre los jugadores llegó a un cierto consenso que establecía que el juego era interesante, aunque sin destacar en ningún aspecto en particular. Desde este punto de vista, Deck13 optó por un cambio de enfoque bastante radical para intentar alejarse de Dark Souls y tratar de crear un producto más único, pero sin dejar de lado las bases que hicieron algo prácticamente único en su momento a este RPG.

Con The Surge la determinación por cambiar y tener una trayectoria propia se observa desde el primer momento. La fantasía medieval se deja completamente de lado para abrazar la ciencia ficción distópica en la que la humanidad se encuentra el borde del colapso y las máquinas son las responsables. No es la trama más original, pero sí que es toda una declaración de intenciones a la hora de crear algo distinto respecto al mundo medieval decadente de Dark Souls.

Más allá de la ambientación, el mundo futurista también alentaba a Deck13 a explorar nuevas formas de desarrollar la jugabilidad de The Surge. Una de las ideas más originales que presentaba este título era la de poder cortar las extremidades de nuestros enemigos para obtener armas y armaduras. ¿La pega? Golpear estas zonas era más complicado que otras sin proteger lo que supone alargar los combates y afrontar un mayor riesgo de ser eliminados.

Y aunque puede parecer una tontería, lo cierto es que este tipo de recursos es muy interesante y muy propio de ese concepto místico que engloban los juegos de tipo «Dark Souls». Esto se traduce en presentar al jugador una elección difícil: optar por la vía fácil sin recompensas o afrontar un camino más difícil con premio al final. Y si a esto añadimos unos escenarios laberínticos plagados de trampas podemos entender aún mejor la tesitura en la que se sitúa el jugador en este tipo de juegos, y todavía más en The Surge.

Precisamente los mapas de The Surge serán recordados por muchos como especialmente infames en este sentido ya que Deck13 realizó un intrincado laberinto que los jugadores debíamos recorrer. Esta ha sido una de las mayores críticas que recibió la obra de este estudio alemán ya que era muy fácil perderse en sus pasillos. Una cuestión que se intentó mitigar con un complejo sistema de atajos que nos permitían progresar con más celeridad una vez los encontrábamos, pero que aun así supo a poco.

Aprovechando todo este «feedback» desde Deck 13 Interactive siguieron dando pasos para mejorar la experiencia de juego y perfeccionar su propia visión de la fórmula «Souls». Unos conceptos que han cristalizado en The Surge 2 como ya hemos podido observar. Su mundo está más interconectado y resulta más sencillo orientarse por sus calles, mientras que el combate sigue siendo intenso y desafiante. Quizá la dificultad se haya atenuado respecto al primer The Surge pero en líneas generales es un producto mucho más redondo.

La Deck13 de 2019 poco se parece a aquella que daba sus primeros pasos con aventuras gráficas como Ankh o Jack Keane. No solo se ha producido un cambio en los géneros que cultivan, también en la forma en la que se afrontan estos nuevos desafíos. Y a pesar de todo su meta sigue siendo la misma que la de sus comienzos: sobrevivir desarrollando viedojuegos. The Surge 2 es la muestra de ello, todo un ejemplo de cómo ser original a pesar de su fuerte inspiración en Dark Souls.