VA A HABER SPOILERS. SI NO HAS VISTO LA PELÍCULA Y TE INTERESA EL ARGUMENTO, NO SIGAS LEYENDO.

Después de haber comentado un pequeño detalle en referencia a Final Fantasy: La Fuerza Interior, no podía seguir ignorando al elefante en la habitación. La misma tarde que reflexionaba sobre La Fuerza Interior, decidí ver, una vez más, la siguiente apuesta de Square-Enix por acercarnos un producto de la saga en formato cinematográfico.

Final Fantasy VII: Advent Children tuvo varios propósitos. Además de los evidentemente comerciales, Advent Children formaba parte del proyecto Compilation of Final Fantasy VII, una serie de productos destinados a ampliar y completar la historia de la séptima entrega de la franquicia. Before Crisis, Crisis Core, Dirge of Cerberus, On the Way to a Smile, etc.

Prácticamente, el universo que pretendió envolver a Final Fantasy VII lo cubrió todo: películas, animación (tanto en 3D como en 2D), novelas, videojuegos (PS1, PS2, PSP y móvil)… Salvo, tal vez, Crisis Core, el resto de elementos tuvo una notoriedad media, y una popularidad bastante baja. Incluso los más fanáticos prefirieron mantenerse alejados de todo el proyecto, para quedarse únicamente con la experiencia que resultó ser el videojuego original.

Final Fantasy VII: Advent Children es uno de los dos elementos dentro de la compilación que toma lugar después del videojuego. Dos años después de la derrota de Sefirot en el Cráter del Norte, nos encontramos con un planeta plagado por el Geostigma, una enfermedad mortal producto de la contaminación de la corriente vital por las células de Jenova. El sistema autoinmune de aquellos infectados por estas células lucha contra el virus invasor, lo que provoca debilitamiento, alucinaciones, convulsiones, y, en última instancia, la muerte. Además, el Geostigma hace aparecer unas yagas enormes en la piel que segregan algo que podríamos interpretar como lodo negro. Cloud es uno de los infectados por el Geostigma, pero lo mantiene oculto de sus compañeros.

Final Fantasy

Cloud, atormentado por sus demonios interiores y acosado por las alucinaciones del Geostigma, toma distancia de sus compañeros. En ese momento, se cruza con los Residuos de Sefirot: Kadaj, Loz y Yazoo, un trío de jóvenes de cabello plateado que le persiguen y que le llaman ‘Hermano Mayor’. Cada uno de ellos representa una parte del propio Sefirot (Kadaj representa la rabia y el liderazgo; Loz representa la fuerza física y la inestabilidad emocional; Yazoo representa la apariencia de frialdad y la actitud siempre distante) y, además, resultan ser una manifestación física de los pensamientos del propio Sefirot que, encerrado en la corriente vital, busca resucitar en el mundo. Entretanto, el trío intenta localizar los restos de Jenova, a quien llaman ‘madre’.

Alrededor de la búsqueda de los restos de Jenova y del Geostigma gira el argumento de toda la película.

A diferencia de La Fuerza Interior, que trajo muchas más críticas negativas que positivas, Advent Children dividió al público. Por un lado, estaban los detractores de la película, aquellos que decían que se empañaba el espíritu de la obra original dándole una continuación innecesaria; por otro lado, estaban los amantes de la película, quienes simplemente querían ver a sus personajes favoritos en una nueva historia.

La película es un portento técnico, con modelados impresionantes (tanto de los personajes como de los lugares que se van viendo durante la cinta) y unos efectos especiales enormes. Por otra parte, su argumento es complicado, con un foco descentralizado y una narrativa que costaba seguir. En general, la opinión positiva respecto a la película se podía resumir en: buena animación y buenos gráficos 3D, pero pésima historia.

Yo, al igual que el público general, estoy dividido. Advent Children es una película larga, con mucho contenido que digerir, y muchos elementos diferentes superpuestos para que encajen en un argumento. De todos esos elementos, hay algunos que me gustan, y otros que me desagradan.

No voy a decir en esta ocasión si la película, en general, me gusta o no. Todavía no he fundado una opinión al respecto. Sin embargo, sí que os puedo decir seis elementos de la película que a mí, personalmente, me gustaron.

Kadaj, Loz y Yazoo

Final Fantasy

El trío de villanos de la película (o, al menos, la idea que subyace tras ellos) me resulta particularmente fascinante. Su creación es inexplicable, y ese es el estigma que más gira en torno a ellos. Sin embargo, la aparición de los tres plantea unas posibilidades de enfrentamiento con Cloud muy diferentes a las que podríamos recabar únicamente con la presencia de Sefirot.

Como hemos comentado, Kadaj, Loz y Yazoo representan la conciencia activa de Sefirot y la manifestación de su personalidad y poder. Cada uno emplea una parte de las habilidades del propio antagonista de Final Fantasy VII y, como dato curioso en el que muchos no suelen caer, los tres son zurdos, como el propio Sefirot. Un pequeño y nimio detalle que, a mi parecer, resulta atractivo.

La Souba de Kadaj

Final Fantasy

Dentro de las tres armas que emplean los Residuos de Sefirot, la katana de hoja doble que emplea Sefirot resulta ser la más interesante.

Kadaj es el núcleo de Sefirot, la representación de su odio visceral, su furia desmedida y, sobre todo, su capacidad de liderazgo. Es posible que su arma, al mismo tiempo que su propia apariencia es una versión burda del físico de Sefirot, sea también una expresión tosca y agresiva de la elegante Masamune.

Su diseño corto permite manipularla con soltura, incluso ante las arremetidas de Cloud. La distancia entre las hojas le permite utilizar una de ellas para bloquear, o deslizar el arma del enemigo entre ambas cuchillas para efectuar un desarme.

Es una lástima que se perdiera en medio de las ruinas, cuando cae al vacío. Podemos asumir que desapareció al mismo tiempo que el propio Kadaj.

Loz VS Tifa

Final Fantasy

El enfrentamiento que tienen Tifa, nuestra adorada co-protagonista, y Loz, la parte más desequilibrada y física de Sefirot, es uno de los mejores momentos de la película.

Aunque la lucha se desbalancea rápidamente por cuestiones de narrativa, la manera en la que vemos cómo pelea Tifa en entornos abiertos, con una facilidad pasmosa para desplazarse, saltar y utilizar cada uno de los músculos de su cuerpo a su favor, es alucinante. Logra dominar sin demasiadas complicaciones a la mitad más física de Sefirot, y las únicas ocasiones en las que Loz la derriba es aquellas en las que usa la electricidad del arma en su brazo.

Por desgracia, Tifa no emplea habilidades reconocidas (como las que podrían resultar de sus límites en Final Fantasy VII), dedicándose únicamente a utilizar las artes marciales de su maestro contra un Loz que, en principio, no puede hacer demasiado ante sus acometidas. Al final, sin embargo, es derrotada.

Aún así, no es sencillo plantar cara a Sefirot, y ella lo hace parecer fácil.

Los Suburbios de Edge

Final Fantasy

A pesar de lo que muchos creen, la ciudad que vemos en Advent Children no es Midgar. O, al menos, no es la Midgar que conocemos y que muchos creen ver una vez más. Tanto en On The Way to a Smile como en Advent Children, la ciudad protagonista es Edge, una urbe construida con los restos de Midgar por los supervivientes que quedaron después de la caída del meteorito.

Todo lo que rodea la iglesia de Edge, son los suburbios. Esa manifestación de la podredumbre y la basura nos ofrece una visión más amplia de lo que significaba ser ‘de los suburbios‘ o ‘de la placa‘. En Final Fantasy VII se nos ofrece una idea abstracta, no tan concreta. No encontrábamos a tanta gente muriéndose por los rincones y, aunque nos decían los vendedores que nos vendían lo que ‘encontraban por ahí’, luego los sorprendíamos con magias o armas. Sin embargo, uno de los diálogos de Denzel y de Rick (personaje de On The Way to a Smile), nos marca aún más hasta qué punto hay diferencias en los dos grupos.

Denzel le dice a Rick que, ahora que son pobres y que forman parte de los suburbios, tendrán que comer ratas, en contraposición a la idea de Rick de pedir comida. Denzel argumenta que su padre le había dicho que los pobres comían ratas. Rick contesta que él, un niño nacido y criado en los suburbios, jamás ha comido ratas y, ni siquiera, ha escuchado de alguien que lo hiciera. Incluso aunque a alguien se le pasara por la cabeza, comerlas era una salida inviable, debido a la polución que ellos (señalando a Denzel y refiriéndose a las personas que vivían en la placa) habían arrojado sobre los suburbios.

La Representación de Sefirot

Final Fantasy

Si algo tiene de positivo Advent Children es la posibilidad de ampliar y potenciar el mundo que conocemos de Final Fantasy VII. Al hacer uso de tecnología avanzada, nos permite ver recreados determinados elementos que en el juego no alcanzábamos a ver o que no veíamos con la suficiente intensidad.

Dentro del complejo entramado que supone la película, la aparición de Sefirot, no tanto en la manera en la que aparece, sino su presencia en el final, nos revela la más pura imagen del terror. Aunque en Final Fantasy VII lo tenían como un enemigo temible, no sentíamos el alcance de su poder como tal. Crisis Core nos lo dio a entender, y en Advent Children eso se aprecia aún más.

Su sonrisa maquiavélica, su postura confiada, el haz de peligrosidad y temor que lo envuelve… A diferencia de Kadaj, cuya locura desquiciada se enfocaba en encontrar a su madre, Sefirot desencadenó su demencia en la destrucción del mundo, en perseguir un fin que le quedaba grande a cualquier otro ser del planeta, en hacer de su locura su creencia y, luego, potenciar su poder a raíz de ello. A diferencia de Kadaj, que no sabía a dónde iba, Sefirot buscaba un fin determinado, y tenía los medios suficientes para conseguirlo. Kadaj y sus compañeros presentaban una mente inmadura, pero Sefirot ya había superado esa etapa.

Cada espadazo y mandoble de Sefirot se siente brutal, y no sólo por su poder físico, sino porque está convencido de que su idea es la correcta, y de que es posible destruir el mundo. Incluso en la derrota, parece más una elección que una obligación.

El Omnilátigo

Final Fantasy

En Advent Children tuvimos dos representaciones diferentes del omnilátigo que Cloud utiliza como límite final en Final Fantasy VII: Omnilátigo 5 y Omnilátigo 6. Dependiendo de si estamos viendo la versión estándar de Advent Children o la Complete, obtendremos un omnilátigo u otro.

Sin embargo, los dos siguen resultando adaptaciones increíbles de lo visto en el videojuego, cambiando la quincena de golpes individuales con la misma espada con la larga secuencia que tiene lugar al hacer Cloud uso de su Fusion Sword fragmentada. Incluso el propio Sefirot se sorprende de esta habilidad en el ocaso del combate. Aunque el ex-SOLDADO prefiera la espada base, sobre la que se solapan las demás, utiliza todas las que tiene a su alcance para sobreponerse a un enemigo que, en todos los sentidos, se le hace cuesta arriba de derrotar.

Este final nos enlaza con el final de Final Fantasy VII, donde empleábamos la misma técnica para derrotar al mismo adversario.

Al ver la película, estas fueron las particularidades que me gustaron y con las que disfruté. Por otra parte, hay una serie de elementos opuestos que me hicieron arrugar la nariz y alzar una ceja (no al mismo tiempo) … pero eso lo dejaremos para otra ocasión.

Final Fantasy

Si tenéis oportunidad, echadle un ojo.