Aquí estamos otra vez, con todos los bártulos solos ante el peligro, ¿qué nuevas aventuras nos aguardan dentro del stand de Unreal? Me armo con mi cámara, un tupper con mac´n cheese vegano (estamos en Londres y eso se considera comida nutritiva y moderna) y me dispongo a ser despeinado por monstruosidades con luces de colores y diseños EXTREMOS.

Lo primero que llama mi atención es Terramars de los italianos Untold Games, en el que podrás sentirte como Matt Damon en The Martian (pero con menos ceros en la cuenta, claro), un juego de estrategia en el cual controlamos un equipo de científicos los cuales tienen que terraformar Marte. La gracia del juego está en que no sólo tienes que construir módulos y preocuparte de que funcionen correctamente, sino que tendrás otro problema añadido: las relaciones entre los humanos. Como bien sabemos, somos dados a tocar los reales péndulos cuando no toca: “hoy no quiero levantarme porque me duele un pie”, “este se ha comido mis cereales”, “hay una cucaracha mutante en la puerta”… bueno eso no, que es de otra cosa; resumiendo, tendrás que preocuparte por la salud global de tus personajes, no vayan a acabar hablándole a una pelota de baloncesto (vaya otra referencia idiota).

Justo al lado del anterior veo algo que parece otro simulador de paseo, género de candente actualidad, así que le echo un ojo, y él me echa un par aún más grandes. Sí, eso es lo que más me llamó la atención, los ojos enormes de los fantasmas de Winter Hall, de los desarrolladores Lost Forest. En él, encarnamos a un investigador, que como buen idem, investigaremos el pueblo en busca de pruebas e información sobre los hechos que ocurrieron allí durante la peste negra (no es un concierto de black metal en un sótano, usa la wikipedia e infórmate). Al explorar la zona, encontraremos objetos y restos de los habitantes del pueblo, gracias a los cuales -y la inestimable ayuda de una máquina molongui- reviviremos sus vidas y los eventos que ocurrieron en dicha época (que por lo que parece, no fueron nada divertidos). Personalmente al principio me recordó un poco a Hungry Ghosts, y uno de los creadores me dijo que sí, que tenía razón, así que ya sabéis por donde van los tiros, pero con ambientación de campiña británica, o sea, con pubs y lads.

 

 

A la vuelta de la esquina me encuentro con “el juego sin nombre” como bromeaba uno de los chicos de Lunar Great Wall, porque en el panel no aparecía el nombre por ningún lado, así que decido coger una tarjeta y veo que se llama Another Sight. Tras una breve charla con los creadores, averiguo que el juego va de una chica ciega que tiene un accidente y acaba en el metro de Londres (the Tube, porque son ingleses y no lo pueden llamar como el resto del mundo), ahí encuentra a un gato que la ayudará a salir de él, aunque en vez de ir hacia arriba, como haría alguien normal, estos dos irán para abajo, descubriendo un mundo cada vez más loco y sorprendente. Jugablemente, es una aventura de puzzles colaborativos en la que controlaremos a los dos, la chica pulsa una palanca y el gato pasa por debajo de una puerta, el gato pulsa un interruptor, y la chica pasa por un sitio por donde antes había vapor con la temperatura bastante superior al de una sauna finlandesa. Un detalle de la relación entre el gato y la niña es que ella, al ser ciega, sólo puede ¨ver¨una burbuja alrededor suyo, con lo que la pantalla estará oscurecida a no ser que haya luz, o que nos ayude el minino con sus maullidos, los cuales “iluminaran” el camino, y nos ayudaran a encontrar elementos con los que interactuar. Y como buen juego francés, el arte es precioso.

¿Te gusta Kafka? si no, a lo mejor es un buen momento para que lo conozcas. Como un servidor es un erudito, ante tal pregunta formulada por uno de los representantes de Mito Studio, asentí. En Metamorphosis encarnaremos a un humano que se ha convertido en un insecto (de qué especie se trata es un secreto hasta el final del juego) mientras resolvemos puzzles. De estos nos encontraremos dos tipos: historia, en los cuales, por ejemplo, tendremos que encontrar la manera de comunicarnos con un amigo en una habitación, así que pensamos en hacer sonar un reloj, pero al no poder acceder a él directamente, tendremos que averiguar la manera de hacerlo. El otro tipo son de entorno, los ejemplos que me dio fueron uno que implicaba una pintura abstracta y su forma, y otro basado un archivador con folios y el patrón que estos hacían. Por cierto, el juego no es una aventura, es un “crawling simulator”, vaya vida más arrastrá deben de tener los bichos.


Con una estética moderna de neones estilo Hotline Miami, y pegatinas de grafiteros Hello, My Name Is Nobody reclama mi presencia. Es el segundo juego de No Wand Studios, que plantea una idea muy de este país en el que nos encontramos: ir al pub a hacer vida social. O sea, emborracharte, cantar el himno del equipo que toque y hacerte pis encima antes de caerte redondo al suelo. Una comparación jugable sería la parte del bar de Catherine.


La relación con los parroquianos dará lugar a diferentes situaciones en base a lo que digas (O no, y en esto hicieron mucho hincapié, que los silencios importarán lo mismo que las palabras). La versión que probé era sólo la introducción con el barman, pero me prometieron que en la final tendríamos muchos más personajes, posibilidad de emborracharnos (derecho primordial aquí) y que esto afecte a lo que digamos, poder movernos por dentro (y fuera) del bar, o hasta hacer una visita al baño para hacer cosas de adultos. Todo esto enfocado a partidas rápidas y con varios desenlaces, porque como bien sabemos, cuando bajas a echar una, siempre es una historia diferente ¿no?.

Estoy rodeado de juegos, y no tengo tiempo para jugarlos todos, detrás mío veo State Of Mind, el nuevo juego de Daedalic Entertaiment, que parece un tipo de aventura futurista, y en la demo aparentemente investigamos algo que parece un crimen, recogiendo pruebas, y usando una especie de móvil para llamar conocidos. Tiene una estética que me recuerda a Fear Effect, lo cual no deja de ser una buena señal.


También llama mi atención Raji An Ancient Epic, de Nodding Heads Games, una bonita aventura de acción con una perspectiva “diablesca” y ambientado en la india, del cual tenéis una demo en Steam por si queréis probarlo.

Una cosa curiosa de la feria es la cantidad de juegos de zorros-lobos-bichos peludos que hay, y Lost Ember de Mooneye es uno de ellos. Obviamente, me recuerda a Okami, y por lo que puedo ver, puedes poseer a diferentes animales y usar sus habilidades para avanzar.

Después de pasar de los simuladores de naves y cosas de matar al prójimo competitivas, los cuales no son mi género predilecto, y dar una opinión sobre ellos sería como darla sobre la última teoría de física cuántica, veo un panel con tentáculos y el nombre “H.P. Lovecraft” se me viene a la cabeza un gran tema de Turbonegro “ooooh, ooooh, I got erec……” vaya, horario infantil. El juego en cuestión es The Sinking City, creado por Frogwares, conocidos por los juegos de Sherlock Holmes, así que ya sabéis que os podéis encontrar en la parte de investigación, porque el juego es eso, una aventura de investigación en mundo abierto. En ella encarnas a un detective que ha llegado a una ciudad donde se mudó mucha gente para trabajar de pescadores, y de repente hubo una inundación que dejó la mitad bajo el agua. Como se dice por aquí “something smells fishy”.

Claramente, está basado en “La Sombra Sobre Innsmouth” y recuerda al mejor juego basado en Lovecraft que nadie ha jugado: “Call Of Cthulhu”. También espero que tenga mucho mejor final, ya que el juego tiene un potencial tremendo porque, aunque la versión que jugué estuviese muy verde, se veían muy buenas ideas detrás. La parte de investigar y hablar con los habitantes del pueblo (los cuales tenían unos aspectos “peculiares” como bien manda don Howard Philips), en la que iremos recopilando información de diversas maneras, ya sea mediante fotos (llevamos una cámara con carrete limitado, así que nada de selfies para el Instagram), investigando diferentes lugares. En la demo, por ejemplo, nos paseamos por el archivo del pueblo, donde podias repasar las noticias, o charlotear con los residentes. Pero tendremos que andar con cuidado a la hora de elegir nuestras respuestas, ya que por una parte pueden ayudar a resolver los misterios, o si nos equivocamos, acabar directamente siendo un pincho de merluza (o detective, más bien) para aperitivo del Primigenio de turno.

La atmósfera también está cuidada al detalle, sólo faltaba que pusiesen una lata de arenques al lado para crear más ambientación de pueblo pesquero decrépito de principios del s.XX, como el del DLC de Bloodborne pero sin tiburones mutantes en los pozos… ¿o a lo mejor hay cosas peores? porque yo vi un tentáculo juguetón por algún lado. La única parte que flojeaba un poco era el combate, pero al ser una alpha, tampoco hay que tenerlo mucho en cuenta. Como véis, el juego me pareció de lo más interesante, y sinceramente espero que no lo saquen este año como me dijeron que pretendían, ya que con más tiempo y trabajo, les puede salir el juego de Lovecraft definitivo, así que si os habéis quedado con más ganas de gente pez, comprad el cómic de Providence, pero os aviso de que puede causar dolores de cabeza, y no causados por los Primigenios, sino por la psicomagia del mago Alan Moore.


Tras sobrevivir a los Horrores Cósmicos (mentira, me mataron) iba envalotonado y fuí a mi cita con Sinner: Sacrifice for Redemption, dicha valentía no duró demasiado… Sinner es un clon de los Souls (que son los hijos de los King’s Field y Shadow Tower, dos sagas que si tenéis aguante con los juegos vetustos, deberíais de jugar) creado por el estudio chino Red Star, y que no se conforma con sólo inspirarse en ellos, sino que le añade tres componentes propios:

Primero, es un boss rush: sí, aquí no vas a pasearte ni tener problemas con el puñetero esqueleto que sale de una esquina y te tira por el precipicio de una patada, los problemas te los darán sus hermanos mayores, ocho para ser exactos. Estos mamelucos son dignos de cualquier juego de From, vienen en diferentes formatos, el bicho enorme que da tortas como panes, el mago que se dedica a tocarte los satélites con hechizos a distancia, o el gracioso (en este caso graciosa) que se duplica, dándote el doble de quebraderos de cabeza. Por si fuera poco, todos ellos tienen varios ataques, y no sólo el típico cambio de ¨tengo la mitad de la barra y ahora me encabrono, o peor aún, me regenero¨, si no que pueden hacer cosas según la situación, por ejemplo, cuando pensaba que ya había visto todos los ataques de uno y me las prometía felices, resulta que el bicho en cuestión me demostró que podía hacer más cosas de las que pensaba, y según me dijo el colega (porque el tío era una risa, del juego anterior saltó al grito de “¡es como el Evil Within pero en bueno!” mientras otro jugaba, tremendo) aún no había visto todo.

Segundo, no vas a conseguir nada de equipo (hasta que termines el juego por lo que me comentaron, entonces sí que tendrás acceso a nuevo equipo), eso quiere decir que sí, podrás elegir items, pero vas a llevar siempre la misma espada normal, el mismo escudo cochambroso, y la espada gorda de turno, nada de armas mágicas, hechizos, o subir de nivel, ah sí, subir de niveles, eso es lo más divertido de todo, y viene ahora.

Tercero, os gusta subir niveles, grindear lagartos, etc, ¿verdad? Entoces, ¿qué tal si en vez de subirlos os los BAJAMOS?, sí, esa es la sorpresa final de Sinner, para avanzar, tendremos que hacer un sacrificio, y ese sacrificio será permanente, sí para TODO el juego, así que en vez de ser cada vez más fuertes, seremos cada vez más débiles, fijo que estáis bailando de alegría como el del GIF de aquí abajo

En definitiva, sí os va el BDSM, este parece un buen juego para sentir el dolor. Y otra cosa: compradlo cuando salga, y si pensáis esperar a que lo rebajen, os enfrentareis a la ira del editor, que amenazó con ir a nuestras casas con una espada si no lo comprábamos de lanzamiento. Ya os lo dije, un jefe.

Por último, también asistí a la charla de Richard y David de Digital Foundry sobre las viejas revistas de videojuegos y cómo las hacían, que fue bastante divertida, ah, ye olde paper!

PD: Este día tiene los vídeos reguleros y pocas fotos porque la cámara dijo que no le apetecía currar, sorry folks.