The Sinking City ha sido uno de los últimos videojuegos en inspirarse en la obra de H. P. Lovecraft como escenario en el que desarrollar su jugabilidad. A lo largo de los últimos años, la literatura creada por el escritor de Providence se ha convertido en una de las fuentes de inspiración más popular para multitud de producciones culturales. Juegos de mesa, series o videojuegos son solo algunos de los formatos a los que se han adaptado los «Mitos de Cthulhu» de Lovecraft.

En el caso del mundo de los videojuegos, The Sinking City se antoja como una de las mejores adaptaciones de esta obra literaria. Sus creadores, Frogwares, han sabido trasladar ese decadente mundo en el que la locura está presente debido a la temible influencia de esas entidades extraterrestres que impregnan con fuerza la corriente literaria del horror cósmico. Y todo ello aderezado con esa estética victoriana y decadente propia de los años 20. Aún con sus licencias, The Sinking City es un buen ejemplo de como trasladar toda esa mitología a un formato como este.

Precisamente, el horror cósmico ha sido una de las corrientes del género de terror que más fuerza ha ganado a lo largo de los últimos años. Y la obra de Lovecraft sin duda ha sido uno de los artífices en conseguirlo. Quizá no pueda considerarse a Howard Phillips Lovecraft como el precursor de este subgénero, pero el depresivo autor sí que supo como consolidarlo y dejar en él su impronta. De hecho, obras como It, de Stephen King, quizá no existirían si no fuese por los relatos del autor que ha dado vida con su prosa a seres como el poderoso Cthulhu.

En este sentido, Lovecraft es un escritor bastante singular cuya producción literaria estuvo marcada fuertemente por sus creencias, el auge de las innovaciones científicas y su propia vida. De orígenes burgueses y de una familia acomodada venida a menos, el escritor de Providence trasladó esta decadencia en sus relatos. Su delicado estado de salud también tuvo una importancia radical en su obra, así como sus prejuicios sobre otras razas. Estos fueron alentados por la madre del autor, que durante su juventud rechazaba que el joven Lovecraft se relacionase con personas que no perteneciesen a su misma clase social.

De esto último queda constancia en su obra literaria, donde el racismo está patente en sus descripciones y las malas cualidades que poseen todos los personajes que no son blancos. Esto último también ha quedado bien reflejado en The Sinking City donde se nos llega advertir desde el primer momento el marcado carácter xenófobo que puede tener el juego en algunos momentos. Un aviso que no se realiza en otras producciones similares ya que estas últimas se limitan a incorporar únicamente los elementos sobrenaturales de estos relatos, y que en muchos casos se reflejan únicamente en forma de «tentáculos».

Optar por reflejar el racismo de la obra de Lovecraft en un videojuego como The Sinking City quizá no sea el movimiento más popular o más amigable de cara al mercado, pero sí es un gesto honesto hacia la literatura de este autor. En una época marcada por el revisionismo, es sin duda valiente intentar reflejar sin tapujos y rodeos producciones literarias como esta.

En lo que se refiere a sus creaciones, la prosa de Lovecraft es rica y prolija en adjetivos, lo que puede hacer que sea algo compleja de leer. Su aproximación al horror es sutil y está fuertemente marcado por la presencia de la historia, que aparece a través civilizaciones antiguas adoradoras de deidades extraterrestres. Otra de sus características, es que el concepto del mal que atenaza a los hombres tiene un componente exógeno, ya que la maldad no surge del interior de las personas, pues normalmente surge como una influencia insidiosa que aflora en estos entes que provienen de otros mundos.

Todos estos elementos están presentes en The Sinking City en mayor o menor medida. Como hemos señalado, Frogwares ha sabido adaptar todos esos elementos y trasladarlos al videojuego. A pesar de las licencias que se han tomado, esta sensación de opresión, misterios y cultos antiguos, están presentes en el juego y somos nosotros los que debemos desentrañar estos misterios. Todo ello sin caer en las garras de la locura e intentar evitar ser presas de nuestro aciago destino.

Hasta la fecha, Call of Cthulhu: Dark Corners of the Earth era uno de los videojuegos que mejor habían conseguido trasladar a este formato la obra de Lovecraft. En este sentido, el shooter de Headfirst Productions lo tenía algo más fácil dado su naturaleza más lineal propia de dicho género. Sin embargo, y pese a que la magnitud de The Sinking City no sea inabarcable, Frogwares lo ha tenido algo más difícil a la hora de recrear este mundo trasladándonos a la ciudad ficticia de Oakmond. Una gesta que a nivel visual y artístico ha sido conseguida además de lograr transmitir el imaginario propio del universo de Lovecraft.

Y como suele ocurrir con gran parte de los genios, H. P. Lovecraft fue un gran incomprendido en vida y cuya obra comenzó a ser admirada y reconocida tras su muerte. A día de hoy es raro no encontrar referencias a su producción literaria en multitud de elementos que se han integrado dentro de la denominada como cultura popular. Por ejemplo, es el creador del mito del libro maldito del Necronomicón, presente en la literatura y el mundo del cine. Un ejemplo de como su producción literaria ha trascendido y calado dentro de la sociedad.

Y aunque Lovecraft siga siendo un gran desconocido para la una amplia mayoría de las personas, su obra está presente en cualquier creación cultural moderna. The Sinking City es el último ejemplo de un videojuego que adapta la obra del autor de Providence, pero no será ni mucho menos la última. Un ejemplo que nos que muestra que su producción literaria sigue vigente y con más fuerza que nunca.